"Y sin duda nuestro tiempo... prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser... lo que es 'sagrado' para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado." FEUERBACH, prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo.
"Uno acaba siendo el único dueño de sí mismo. Nadie cuyos pensamientos controlen los míos, nadie cuyos gustos o caprichos pesen sobre mí. Es entonces cuando el alma comienza a crecer en su libertad recién adquirida, y se experimenta una inaudita paz interior, una alegría tranquila y un sentimiento de seguridad y de responsabilidad sobre uno mismo”. AUGUST STRINGBERG
Tienes tu parte en la felicidad aún en medio de un mundo en bancarrota. Te enfureces, te afliges y apartas el diario mas con esto no alivias el total desamparo de millones de seres a los que se ha vedado el derecho a existir. La única tierra que han de tener es una sucia fosa.
Tu tomaste partido por la vida que se les niega a los desheredados. Comprendo que te hiera este dolor pero no llores: canta. Tu mejor testimonio es una voz al aire y no el gran ruido que no permite hablar y que al final impide pensar también en lo que esta ocurriendo.
Hasta la más sencilla canción enamorada se ha vuelto rebeldía que el más cuitado entiende y puede hacerla suya tal si fuera un tesoro de emoción y esperanza que puede repetirse como un himno y que salta los muros de las cárceles que está en la selva y entre los cascotes de un pueblo bombardeado.
La voz y la palabra pueden con el gran ruido que quiere anonadarte.
En tiempos de ignominia como ahora a escala planetaria y cuando la crueldad se extiende por doquier fría y robotizada aún queda mucha buena gente en este mundo que escucha una canción o lee un poema: ellos saben muy bien que la Patria de todos es el canto, la voz y la palabra; única Patria que no pueden robarnos ni aún poniéndonos de espalda contra un muro y deshaciéndonos en mil pedazos.
Por eso digo una vez más: que nadie piense y grite: no puedo más y aquí me quedo. Mejor mirarles a la cara y decir alto: tiren hijos de perra somos millones y el planeta no es vuestro. JOSÉ AGUSTIN GOYTISOLO