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martes, 12 de julio de 2011

LA GIGANTA






La géante
Charles Baudelaire (1821-1867)

Du temps que la Nature en sa verve puissante
Concevait chaque jour des enfants monstrueux,
J'eusse aimé vivre auprès d'une jeune géante,
Comme aux pieds d'une reine un chat voluptueux.

J'eusse aimé voir son corps fleurir avec son âme
Et grandir librement dans ses terribles jeux;
Deviner si son coeur couve une sombre flamme
Aux humides brouillards qui nagent dans ses yeux;

Parcourir à loisir ses magnifiques formes;
Ramper sur le versant de ses genoux énormes,
Et parfois en été, quand les soleils malsains,

Lasse, la font s'étendre à travers la campagne,
Dormir nonchalamment à l'ombre de ses seins,
Comme un hameau paisible au pied d'une montagne.

Charles Baudelaire (1821-1867)


lunes, 17 de enero de 2011

jueves, 2 de septiembre de 2010

UN HOMBRE ÚTIL




Ser un hombre útil
me ha parecido siempre
algo horroroso.
BAUDELAIRE

martes, 30 de marzo de 2010

EMBORRÁCHATE




EMBORRÁCHATE.

Hay que estar siempre borracho.

De eso se trata todo: es la única cuestión.

Para no sentir la horrible carga del Tiempo que vence tus espaldas y te inclina hacia la tierra, hay que emborracharse sin tregua.

¿Pero de qué? De vino, de poesía o de virtud, a tu gusto. Pero emborráchate.

Y si a veces, sobre la escalera de un palacio, sobre el verde pasto de un foso, en la sombría soledad de tu cuarto, te despiertas, la borrachera atenuada o desaparecida,

pregúntale al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla,

pregúntale qué hora es y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, te contestarán: “¡Es hora de emborracharse!

Para dejar de ser esclavo martirizado por el Tiempo, emborráchate, ¡emborráchate sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, a tu gusto.”

Charles Baudelaire, 1864 [incluído en Pequeños poemas en prosa]

miércoles, 24 de febrero de 2010

NO DEJES MORIR TUS LLAMAS






Se va yendo febrero.
En la nieve se ocultan los recuerdos.
Un rayo de sol seca la sal de las lágrimas.