Venimos de muy lejos, como el viento : las calles y ventanas están llenas de mensajes perdidos. Tantas puertas cerradas, tantos rumbos borrados. Cada albada se enciende alguna luz en las estancias de la claridad, donde yo soy tu padre y tú mi hijo. Venimos de muy lejos, como el viento. JOAN MARGARIT
Ha llegado este tiempo cuando ya no hace daño la vida que se pierde, en el que la lujuria es sólo una lámpara inútil, y se olvida la envidia. Es un tiempo de pérdidas prudentes, necesarias: no un tiempo de llegar sino de irse. Ahora es cuando el amor al fin coincide con la inteligencia. No estaba lejos. No era difícil. Un tiempo que me deja tan sólo el horizonte como medida de la soledad. Un tiempo de tristeza protectora. JOAN MARGARIT